En el año de 1990 empezaron a reconocerse los mariachis en Tecalitlán-Colula los cuales llamaron la atención en 1996 y fue cuando empezó a tomarse este gusto en la Ciudad de México con los respectivos instrumentos tales como el guitarrón y los violines; Así mismo dieron pauta en el sentido amoroso, ya que se contrataban estos servicios para dar Serenata principalmente a pretendientes lo que le daba ese toque de romanticismo y notable, se convirtió por así decirlo en una tradición por lo que permitió abrir fronteras y no solo a limitarse a ciertos tipos de eventos sociales, los cuales asta la fecha dan un conveniente y sustancial auge.